LOS MEDIOS Y LA COBERTURA DEL CRIMEN ORGANIZADO

RESUMEN:

  • Medios nacionales reaccionan ante violencia
  • Se plantean dudas y acciones conjuntas
  • El Universal y Aguilar Camín, dos ejemplos
  • Que los medios debatan y no que Gob imponga

Al parece, el fenómeno ya no puede ser ignorado ni por los medios de la Ciudad de México, la capital del País, y en general una especie de “oasis” para la libertad de expresión y de prensa, por ejemplo en temas políticos.

La cobertura que los medios deben y pueden hacer de temas relacionados al crimen organizado y la lucha del Gobierno contra él, ha estado un poco a debate desde hace tiempo, pero ahora el tema se está viendo de otra manera.

Algo parece haber cambiado en estas semanas y parece que el tema está siendo de un mayor interés de los grandes medios nacionales, como para realizar alguna iniciativa al respecto.

En general, la gravedad del tema es algo que ya se sabía desde hace años en diversos estados del país, tanto del sur, centro y norte: si los Gobernadores tienen en muchas entidades todavía un poder casi feudal que limita las posibilidades de una Prensa libre, mucho más lo limita el poder del crimen organizado.

Esto ha venido creciendo en los últimos años, en los que las noticias de balaceras a diarios, periodistas asesinados o simplemente zonas del país donde se dejan de cubrir por completo hechos relacionados a estos temas, se han hecho más frecuentes.

Según la Sociedad Interamericana de Prensa, México es el país más peligroso para la prensa en la región y algunos consideran que incluso del mundo.

Por el otro lado, mientras los medios se ven, por temor, cada vez más limitados para la cobertura de estos asuntos, el Gobierno Federal también ha presionado al gremio pero paradójicamente por su manera de sí cubrir esos temas.

Si en los medios locales del país, a veces el registro de los hechos relacionados ya no existe, al Presidente Calderón y su Gabinete la ha molestado (y así lo han expresado) que en primeras planas de los medios nacionales se habla de la violencia que hay en el país.

Para Calderón, la “percepción” es el único problema relacionado a este asunto en donde no se ha podido avanzar y ha expresado que él preferiría que los medios jerarquizaran “lo bueno” que pasa en este tema y en el país de la misma manera que “lo malo”, aunque no tengan la misma magnitud.

En medio de estos dos frentes (el crimen y el Gobierno) quedan, en efecto, sin duda preguntas relevantes para el oficio periodístico, que es, sobra decirlo, parte fundamental del derecho de la ciudadanía a estar informado, y no sólo el tema de algunos cuántos profesionales dedicados a la información.

Algunas preguntas interesantes tienen que ver con la seguridad propia de los que ejercen el periodismo cubriendo los hechos relacionados a estos temas: ¿Cómo pueden los medios proteger a los periodistas que cubren estos temas? ¿Está condenado el periodismo a desaparecer en las zonas de mayor control del crimen? ¿Cómo pueden los medios solidarizarse y apoyar a otros afectados por esta temática?

Otras, en cambio, tienen que ver con la ética periodística y la responsabilidad al informar: ¿Deben los medios entrevistar personas del crimen organizado? ¿Publicar información del crimen organizado (fotos de ejecutados, narcomantas) es ayudarle a los criminales a hacer propaganda? ¿Por el contrario, deben los medios sólo creerle todo al Gobierno y publicar sólo información suya?

Pues bien, en torno a estas inquietudes, algo parece estarse generando en los medios de comunicación.

Quizás haya sido, casos que llamaron mucho la atención pública, como lo sucedido en Tamaulipas y Nuevo León con una guerra de carteles en donde el periodismo desapareció y todas las versiones se filtraron a través de la Internet, o el “Estado de Sitio” que el narcotráfico impuso en Cuernavaca (algo nada inusual en muchas partes del país, pero quizás sí para una ciudad que está a una hora del DF y los grandes medios nacionales).

Tal vez también pueda ser una mezcla de la presión oficial, el agotamiento por el hostigamiento del crimen organizado a corresponsales, etc.

Lo cierto, es que desde diversos frentes se están viendo señales que hablan de buscar opciones, así en general, para tener un tratamiento más seguro y eficaz de estos temas.

Uno de estos fue el Editorial que el diario nacional El Universal dedicó al tema el pasado 4 de mayo y que tituló “Criminales y libertad de expresión”.

El diario describía cómo la “brutalidad criminal” ha tomado por sorpresa al país en poco tiempo y criticaba como el “aislamiento” de los medios ayudaba a su silencio y proponía la “unión” de los medios en contra de las amenazas contra ellos.

Héctor Aguilar Camín, uno de los pocos intelectuales que más ha coincidido con el Presidente Calderón en su defensa de que lo que se ve en los periódicos genera una “percepción” incorrecta de la realidad, respondió a El Universal desde el diario Milenio, y dijo que él apoyaba la iniciativa, ya que él también ha sido un impulsor de este tipo de debates en los medios.

En Televisa, el gran conglomerado de medios del país, ese mismo día invitaron a el director de El Universal, Jorge Zepeda Patterson para platicar con Aguilar Camín (quien nunca se pudo enlazar) y con Leonardo Kourchenko, Vicepresidente de Información Internacional de la empresa.

Allí, el directivo de El Universal, afirmó que se podía como medios trabajar con organizaciones de apoyo a periodistas y buscar unirse para coberturas comunes de gran envergadura nacional, que no pudieran ser silenciadas tan fácil como un medio local.

En contraste, tanto Kourchenko como los conductores del programa de medios, Agenda Pública en Foro TV, parecieron más interesados en los otros dilemas, los de frenar cierta cobertura del narco, para no exaltar la violencia.

Así, precisamente, se vio también el propio Aguilar Camín cuando el siguiente miércoles fue el “invitado especial” de Tercer Grado, el programa de debate de Televisa. De hecho, de manera inusual, todo el programa giró en torno a él y sus posiciones sobre los medios (que, reitero, coinciden mucho con las de Calderón).

Aguilar Camín reiteró que la violencia en “números duros” no es mayor a la de otros años o sexenios, pero que los medios con su cobertura del tema, contribuyen a la “percepción” equivocada de que la violencia sí está desbordada. A pesar de todo el tiempo que Televisa súbitamente accedió a darle, los otros periodistas del programa se defendieron y no coincidieron con él.

No obstante, en un momento, Carlos Marín, también Director de Milenio Diario dijo medio en broma a Leopoldo Gómez, Vicepresidente de Noticias de Televisa: “¿O sea que ya se habían puesto de acuerdo? ¿Esto es una celada o qué?”.

Y es que Gómez acababa de develar el misterio de la noche, pero sin que el mismo involucrado lo dijera: Aguilar Camín iba a presentar una propuesta esa noche. Y sí, luego de criticar su cobertura, en el siguiente bloque el analista invitó a los medios a reflexionar y acordar: “Yo creo que sí reúnen las 2 televisoras… y 3 o 4 periódicos de aquí de la Capital… podrían llegar a un acuerdo relativo de cómo tratar estos asuntos de una manera ordenada y de mejor servicio del público”, alentó.

En general, bienvenido el debate. Es bueno que haya en México autocrítica y discusión sobre el papel de los medios. También es positivo que los medios busquen unirse en esta difícil situación que vive el país.

Habrá que cuidar, eso sí, que sean los propios medios y no, por ejemplo, el Gobierno el que imponga algún criterio a su conveniencia. Al final, es claro que el debate siempre será mejor que la imposición y la censura.

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