MÁS IMPUESTOS POR MENOS DEMOCRACIA

RESUMEN:

  • El Pacto PRI-PAN evidencia varias cosas
  • La apuesta: “más impuestos por menos democracia”
  • Calderón y Peña Nieto son mayores responsables

"México requiere un Estado eficaz que le permita crecer a su verdadero potencial… que cuente con herramientas para asegurar a cada uno de los mexicanos el pleno goce de sus derechos individuales y sociales  predicaba el Gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, en el lucidor y mediático acto que organizó la semana pasada so pretexto del Aniversario de su entidad.

Sin embargo, en la realidad la apuesta fue otra: “más impuestos por menos democracia”.

alianzaspenanieto En efecto, en vez de buscar que los ciudadanos de su estado pudieran “gozar de sus derechos” democráticos, el Gobernador buscó restringirles sus opciones electorales, buscando su beneficio político personal y todo ¡a cambio de que los propios ciudadanos tuvieran un menor ingreso económico, pagando más impuestos!

Así de cínico fue el pacto secreto que el PRI y PAN acordaron los últimos días de Octubre y que inclusive involucró un acuerdo firmado, según admitieron la semana pasada el propio Peña Nieto, Beatriz Paredes y César Nava, Presidentes nacionales del PRI y PAN respectivamente, además de Fernando Gómez Mont, Secretario de Gobernación, quien también lo firmó.

Aunque ambos partidos mintieron y lo negaron por varios días, al final tuvieron que admitirlo. Aún así, ambos se siguen acusando de mentirosos y tratando de deslindarse de lo que firmaron.

Paredes afirma que el Pacto escrito no establecía votos en el Congreso sino sólo una prohibición de alianza electoral, lo cual parece un insulto a la inteligencia de la ciudadanía porque es obvio que el PAN no se habría comprometido a algo sin recibir nada a cambio. Además, Peña Nieto y Francisco Rojas (coordinador de los diputados del PRI) confirmaron que el Acuerdo sí tenía esas características.

Nava, por el contrario, afirma que su partido puede hacer alianzas con el PRD (aunque el acuerdo prohibía “coaliciones electorales con… partidos cuya ideología y principios sean contrarios”) porque el PRI fue quien incumplió el Pacto al no aprobar el Presupuesto, tal como lo mandó el Presidente.

navaalianzasparedesalianzas Lo cierto es que en realidad el Pacto no se ha incumplido, al menos en lo que respecta al Estado de México, único estado en donde, hasta donde sabemos, el Pacto se puso por escrito.

En efecto, el PRI no votó en contra del 16% al IVA y la “no alianza” con el PRD en la entidad aún podría cumplirse ya que las elecciones son hasta el 2011 (época crucial para las aspiraciones presidenciales del Gobernador).

En el caso de Oaxaca, otro estado en donde se ha filtrado que hubo Pacto (y en donde Ulises Ruiz destacó como un defensor de la aprobación del IVA, al igual que Peña Nieto en su estado), éste podría haberse roto, ya que allí el PAN si se alió con el PRD y el PT para nombrar a Gabino Cué, como su candidato a la Gubernatura.

En todo caso, más allá del “honor” que se tengan entre ellos los políticos y del cumplimiento de sus acuerdos, es un hecho que a quien no le están cumpliendo es a la ciudadanía.

Y hay que decirlo con claridad, en este caso, los más responsables son los gobernantes, llámense los Gobernadores como Peña Nieto o Ulises Ruiz, o el propio Presidente Felipe Calderón, de quien es casi imposible creer que no sabía y aprobaba los acuerdos, aunque Nava y Gómez Mont insistan en negarlo.

Y es que los representantes de los partidos pueden decidir sobre sus políticas electorales y, en todo caso, a quien pueden quedar mal y deben rendirle cuentas es a sus propios afiliados. Pero los gobernantes, deben gobernar para todos y buscar en primer lugar el beneficio de la población, no la de sus grupos políticos.

impresionpolitica ¿No es, por ejemplo, extremadamente cínica la intromisión que el propio Enrique Peña Nieto admitió tener en la vida democrática y electoral de su propio Estado?

¿No fue acaso lo que hizo Peña Nieto pactar para restringir las opciones electorales de sus propios gobernados, en detrimento de sus derechos democráticos?

Si la respuesta a las preguntas anteriores parece un sí evidente, a los siguientes cuestionamientos se les impone una negativa clara como respuesta.

¿Son acaso las atribuciones que tiene un Gobernador o Presidente por Ley? ¿Es para eso que votaron por él sus gobernados?

¿Queremos volver a las épocas donde los Presidentes y Gobernadores controlaban sin pudor alguno los Institutos Electorales siendo a la vez juez y parte?

Lo cierto es que este caso es escandaloso en sí mismo y no deberíamos permanecer impávidos ante él, como ciudadanos.

Y claro, no es que no supiéramos o sospecháramos la manera cómo se negocia muchas veces en la política mexicana, buscando acuerdos que beneficien a las cúpulas aunque dañen a la mayoría de los ciudadanos, es que aquí sorprende el “cinismo” para admitirlo, como si no pasara nada.

Ante el destape de este asunto de manera pública, este es un caso que no debería pasar inadvertido.

La apatía, indiferencia o resignación son usualmente parientes del servilismo político, de la inmovilidad y la falta de cambio.

rojasalianzas Quizás a los políticos les parezca normal negociar cosas así. Quizás lo hagan todo el tiempo y nunca se sepa. Pero en esta ocasión, se sabe, está admitido, ha sido evidente. Es una oportunidad importante para la rendición de cuentas y para mostrar la indignación ante una clase política que, según las encuestas, está totalmente desacreditada.

Es así, con casos concretos, con crítica informada, con demandas oportunas como se puede ir avanzando en la lucha ciudadana por gobiernos responsables y una democracia de mayor calidad.

El caso del Pacto secreto (que se hizo público) entre el PRI y el PAN nos habla de un Presidente que prefiere irse por la fácil, recaudando más dinero para su Gobierno de los ya de por sí gastados ciudadanos, al contrario, por cierto, de las recetas de muchos analistas internacionales.

También nos habla de un PRI y de Gobernadores que están dispuestos a defender con todo sus gobiernos (en muchos casos casi caciquiles) buscando no competir democráticamente, sino al contrario, buscando influir “en lo oscurito” en la conformación de las boletas electorales.

Lo que es un hecho es que el ciudadano quedó fuera. En ese Pacto la ciudadanía pareció ser una bola anónima de bolsillos de dónde obtener fondos o consumidores pasivos (votantes) de criterio inmaduro.

Ya vendrán tiempos electorales donde los políticos simulen otra vez interesarse por la ciudadanía y sus demandas, en donde intenten acercarse y hagan múltiples promesas para un mejor futuro.

Por el momento, no hay que olvidar que en este caso lo que la ciudadanía obtuvo fue, hay que decirlo: más impuestos por menos democracia.

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